No supe que era un círculo de mujeres hasta que participe de la formación Mujer Consciente de Carmen Hernández Rosety. Entonces sentí que era un círculo de mujeres, y me di cuenta de que sin saberlo, ya había formado parte de algunos.
Uno de los primeros que recuerdo fue, hace ya algunos años, un encuentro precioso, organizado por Eulàlia Casas de Làlia Ioga. En aquel entonces nos reunimos sentadas en el suelo formado un círculo, celebrábamos el paso de una mujer-doncella a su nueva etapa vital de mujer-madre y el milagro de la llegada de una nueva vida al mundo.
Fue un bello ritual en el que flores y velas nos envolvieron en un ambiente íntimo, auténtico y sagrado. Allí se paró el tiempo y disfrutamos la sensación de saber que una amiga había sido bendecida por la vida para llevar una criatura en su vientre.
Cada una de las mujeres ofreció a la mujer que iba a ser madre palabras hermosas, llenas de ternura, sabiduría bendiciones, y confianza que iban a acompañarla en ese camino hacia la maternidad y en el momento de dar a luz. Salí del encuentro sintiéndome profundamente agradecida por estar viva, por poder compartir, por sentir la magia que acontece cuando se unen las mujeres. Por recordar el deseo innato que hay en cada una de nosotras de cuidarnos mutuamente y de cuidar la vida en sí misma. Sentí, que aquel encuentro y aquellas palabras, nos habían nutrido a todas.
Algunos círculos se reunen para celebrar, otros para aprender a tejer, a cantar, para hablar de algún tema y un montón de cosas más. Bailamos, jugamos, meditamos, realizamos dinámicas, manualidades y otras actividades que nos invitan a, soltar, a relajarnos, a reír, a llorar, a conectar con nuestra espiritualidad y a desatar la creatividad que existe dentro de cada una de nosotras.
En realidad lo esencial en los círculos de mujeres no es lo que se hace en él, sino el cómo se hace. Son la intención, la sinceridad, la belleza y el amor, la manera en que se lleva a cabo lo que los distingue de cualquier otra reunión de mujeres.
El medio es el mensaje
Marshall McLuhan
Usamos el lenguaje del corazón: la sinceridad y el afecto. Una forma de relacionarse que se va filtrando en nuestras vidas y expandiéndose fuera del círculo hacia nuestras familias, trabajo y ojalá el mundo entero, abriéndonos a una humanidad más amorosa, solidaria y centrada en el bienestar de todos los seres que habitan el planeta.
Los círculos de mujeres
siembran en el mundo una manera más humana
de comunicarse y de vivir.
Son espacios donde cada una de nosotras conecta con su interior, con el resto de mujeres, con el planeta tierra y el universo entero. Renace una sensación de pertenencia al mundo y un deseo del cuidado por la vida. Se crean unos lazos invisibles de amor, confianza, respeto y apoyo. Te sientes libre de participar sin miedo a ser juzgada. Y así aprendemos las unas de las experiencias de las otras, e incluso de nosotras mismas al poner voz a lo que nos ocurre. Y es que al contar lo que piensas te das cuenta de lo que te ocurre. Al escuchar, en silencio, en unas ocasiones te ves reflejada y en otras, descubres maneras distintas de ver y vivir una misma situación, ampliando tu mirada y transformando tu vida.
Para mí es una oportunidad maravillosa de compartir, sentirte viva, caminar hacia la plenitud y crecer como ser humano.
Si te gusta lo que te he contado, busca tu círculo, alguno que trate sobre algo que te haga ilusión, ya sea sobre plantas medicinales, celebración de las estaciones, meditación, punto de cruz… Yo ofrezco círculos sobre el cuerpo de mujer en el que habitas, como se vive en él y como cuidarlo.
Por más que te cuente no será suficiente. Si quieres saber de verdad lo que es un círculo de mujeres tendrás que vivirlo.
También puedes leer El Millonésimo Círculo donde Jean Shinoda Bolen, una mujer llena de sabiduría, describe con detalle que son y como facilitar círculos de mujeres.
Hasta pronto.
Esther

Preciós. Veig que has trobat el teu camí, gaudeix-lo!!!!!!!
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