Hola ¿Cómo estás?
Te escribo hoy, bajo la luna nueva de invierno, el momento de máximo recogimiento del ciclo anual. Quizá por eso te sientas hoy con menos energía disponible que de costumbre, y quizá te ocurra como a mí, que me cuesta rendirme a mi cuerpo cuando no tiene mucha energía y me pide descanso. Esto es así porque me sobreidentifico con la que siempre tiene energía y fuerza para todo, y cuando no es así, me cuesta reconocerme y actuar en consecuencia.
Con el tiempo he aprendido a escucharme, y en lugar de resistirme y esforzarme para pasar a la acción (que es mi locura), trato de rendirme a la sensación de aflojarme y reduzco mis tareas a lo esencial, y lo cierto es que me sienta de maravilla.
Hoy quiero dejarte aquí un pedacito de sabiduría ligeramente modificado, de un escrito de Clarisa Pinkola Estés que dice así: ven, ven, quédate conmigo ….

Al leerlo me hizo reflexionar, pensé siendo adultas, dueñas y responsables de nuestras vidas, solemos girar alrededor de montones de cosas: los hijos, la pareja, el hogar, el trabajo, olvidando o postergando lo realmente importante. Y ¿Qué es lo importante?, pues tu.
Tú, tú eres el sol de tu universo, y eso no quiere decir que te olvides de los demás o que dejes de hacer las tareas y las obligaciones que comportan la vida adulta. Se trata más bien de no perder el Norte detrás de todas esas cosas. Se trata dedicarte a ti algunos momentos del día, momentos que, aunque cortos en cuanto a tiempo, pueden alimentar tu vida interna, de tal manera que incluso pueden saciar tu hambre físico.
¿te ha ocurrido alguna vez que haciendo lo que te gusta se te olvida hasta de comer?
En la sociedad en la que vivimos, se nos ha educado erróneamente para pensar que somos egoístas al atendernos a nosotras mismas antes que a los demás y a lo demás. Así, orbitamos detrás de todo y todos, sin escucharnos tan siquiera, de manera que cuando estamos sobrepasadas, desgastadas y agotadas, irremediablemente estalla de mala manera lo no atendido.
Y es que se suele sobrevalorar el hacer, el producir, mientras que se infravalora el no hacer, sin embargo
¿Cómo podemos entregar si no nos llenamos?, o acaso ¿un árbol da fruto si no se abona su tierra?
Atendiendo nuestras necesidades y estaremos satisfechas y podremos responder mucho mejor a las demandas externas, pues lo haremos desde un lugar de energía equilibrada, centrada, y disponible.
Así que cada día procura darte instantes de nutrición, me refiero a alimento de tu mundo interior. Ya sea mirando al cielo y o acariciando a tu gata, o leyendo un pedacito de libro que te inspira, hazlo como si regalara lo más valioso que tienes a alguien quien amas profundamente.
Y revisar con frecuencia tus propósitos y objetivos para no alejarte demasiado de tu camino arrastrada por lo cotidiano.
Deseo que este escrito sea de inspiración, te saludo con cariño
Esther
Estas palabras nacen de mi corazón, fruto de un encuentro de Volver a Casa una experiencia transformadora que ofrece Gabriella Robles en la Escuela de Creadoras de Cultura, Gracias Gabriella por inspirarme.
