Ralentizar

Buen día,

¿Cómo estás? Yo me acabo de levantar, son las cinco y media de la mañana. Adoro despertarme tan pronto y tener un tiempo sólo para mí antes de empezar con lo agitado del día a día.

Este ratito me permite recibir el día con agradecimiento, esperanza y curiosidad. Me detengo a contemplar el cielo, que hoy se ve precioso pues brillan presumidas las estrellas en lo negro de la madrugada, reina el silencio.

Leo un texto inspirador, escucho música que me transporta a un lugar de paz y serenidad, (ahora mismo: Follow the Ligth de Ayla Schafer) y así centrada, empiezo el día y ahora elijo sentarme a escribirte.

Este fin de semana pasamos una noche en Las Cabanes als Arbres (Las cabañas en los árboles) con mi pareja y mi hijo. Fue una experiencia maravillosa, vivir por un corto tiempo como las aves, las ardillas, los elfos, reposando en una cabañita sobre una plataforma octogonal en un gran abeto. Y digo reposando porque eso es exactamente lo que hicimos. Nada más que hacer que contemplar los distintos tonos de los colores azules del cielo, los verdes del bosque y los ocres y marrones de la tierra. Observar la manera en que se filtraba la luz entre los abetos, y escuchar las voces de los pájaros. Sentir el olor de la humedad de la tierra, el musgo y los preciosos helechos y setas que poblaban aquel lugar, ¡mmm que delicia! atesoré todas esas sensaciones en cada célula de mi cuerpo.

En aquel pequeño hogar en el que habitación, salón y baño estaban en un solo y cuidado ambiente, sin electricidad y con la única agua que contenía una enorme jarra metálica esmaltada de color blanco, dejamos pasar el tiempo, sin más.

Nada que hacer, mi cuerpo y mente se aflojaron, me relajé, me detuve a respirar hondo y a sentirme profundamente viva y agradecida.

¡Hay que ver lo poco que necesitamos cuando hacemos una escapada así!

¡Que ligero se vive con lo imprescindible!.

Desprenderme del programar, del anticiparme, del qué prepararé para la cena, que he de ir a comprar, que tareas he de hacer, y el ir de un lado a otro haciendo mil recados.

Solo respirar, respirar, respirar, y contemplar la bella naturaleza que me rodea y fundirme con ella.

¡Qué descanso para la mente, el cuerpo y el alma!,

Piso la tierra, paseo por el bosque, y me asomo al pequeño balcon hecho de troncos como si fuese un petirrojo. Cruzo un largo puente de madera que al balancearse mueve nuestro nido. Me siento felizmente hermanada con el bosque, mecida por el viento y arrullada por  las hojas.

Cuan necesarias son estas pausas en nuestras vidas cuyo ritmo es poco orgánico. Me siento tan reconfortada al detenerme y  reconectar con mi propio ritmo, el de la vida, el del planeta. Reencontrarme con mi presencia, con la naturaleza que soy y que con demasiada frecuencia pierdo y olvido, en la velocidad y el ajetreo del día a día.

Ralentizar, contemplar, sentir,  son para mí un gran propósito que me recuerdo día a día. Estar presente en cada instante, en cada cosa que veo, siento, pienso, hago y digo. Estar presente para sentir y vivir el momento. Evitar que me arrastren las locas dinámicas que me arrollan y me arrastran al mal estar personal y al de los que me rodean.

Ralentizar no es ir lento,

es vivir cada instante con intensidad,

saborear la vida segundo a segundo,

vivir realmente.

Ralentizar es todo un reto pues vivimos en la sociedad de la inmediatez. Me recuerdo a mí misma estar atenta para mantenerme presente. Observo con qué facilidad me despisto, me dejo arrastrar y pongo el turbo, me pillo otra vez y entonces respiro, respiro y respiro para volver al presente.

¿Y tu? ¿saboreas la vida cada instante o te dejas llevar por las tareas una tras de otra?

Te animo a estar atenta para que puedas darte cuenta de cuando tu entorno te arrastra a la acción como un torbellino. En ese momento detente un instante, cierra los ojos, respira profundo, una, dos, tres veces, las que necesites para restablecer tu serenidad. Después tomate un tiempo para elegir de todo lo que tienes qué es son verdaderamente urgentes e importantes, todo las demás habrán de esperar.

Elige bien,

pues tu tiempo es limitado,

una vez se va

no lo podrás recuperar.

¿Que es lo verdaderamente importante?

Tras los meses de confinamiento y vacaciones, han empezado las escuelas, los cursos y el ritmo que nos conducen hacia el otoño.

Con ilusión inicio, un curso más, las clases de hipopresivas en un centro distinto de Arenys de Mar, en Yogayo, un local cálido y luminoso en el que empiezo con nuevas normas y protocolos por el momento que nos rodea. Aun así, estoy dispuesta a practicar y a disfrutar de cada una de las clases, con lo que venga. Voy a  hacerlo sin prisas, gozando cada momento, compartiendo con las mujeres un tiempo para respirar y enraizarse.

Este próximo octubre retomo los círculos de mujeres que inicie antes del confinamiento. El primero será un encuentro gratuito e informativo, en él podrás vivenciar qué es un círculo de mujeres y nos introduciremos en lo que concierne a vivir en un cuerpo de mujer y los temas que abordaremos en los encuentros de En Cuerpo De Mujer. Si te apetece puedes venir en versión de sábados o de lunes por la mañana, 24 y 26 de Octubre, en algún lugar del bosque de Arenys de Munt. Recuerda reservar tu plaza.

¡Que tengas un bello y ralentizado día!

Días de lluvia

Te saludo desde mi casa, en el bosque, después de tantos días de lluvia y con la ilusión de ver brillar al sol.

Deseo que tú y aquellos a quienes amas estén bien. Te mando un abrazo y un beso, con ración doble de amor si tienes a alguien enfermo o que se haya ha ido a formar  parte de nuestro cielo.

La humanidad entera atraviesa una situación inimaginable, ojalá nos sirva para reconstruir una forma de vivir más humana y respetuosa.

Cada una transita la situación a su manera, con sus propias dificultades y sus propios recursos. Afloran los fantasmas escondidos entre el ruido de lo cotidiano.

Me surge el miedo a la enfermedad y  a la muerte de los míos, también a la mía propia. Miedo a la incertidumbre laboral, económica y  social. Falta de confianza en mí misma y en la capacidad de sostenerme en la vida. Me asalta el miedo de que debería actualizarme y pasarme al online como hace la mayoría… que me quedo obsoleta y mil cosas más.

Asoman mis sombras, aparece la Esther que niego, porque se enfada ruge y grita, como un orco, no me gusta. A pesar de disponer de tiempo, no tengo el suficiente pues lo comparto en familia y me cuesta poner límites desde la calma para hacer lo que yo deseo. Agradezco poder verlo, siempre es el primer paso para cambiar.

A las dos semanas de confinamiento pensé que haría mis clases de hipopresivos online. Adoro los hipopresivos, por lo que han hecho por mí y por lo que han hecho por las mujeres que los han practicado. Creí que hacerlo supondría un pequeño ingreso en este vacío en el que navego pues soy autónoma, y como muchas, vivo al día.

Una serie de reflexiones me frenaron, el mundo se ha parado, Esther deseabas tener tiempo y sin embargo insistes en seguir, sea como sea…

  • ¿será que no quiero parar?
  • ¿qué no sé parar?
  • ¿qué no quiero mirar hacia adentro?
  • ¿qué aún no he aprendido a gozar del no hacer?
  • tengo montones de cosas que deseaba hacer y que ahí están, en “cola de espera” desde hace quién sabe cuanto.

Convierte un día lluvioso

en una oportunidad para intencionar

aquello que quieras que germine y brote en ti

Gracias lluvia fértil

Finalmente decidí parar y confiar, esto no va a durar eternamente. Voy a tomarme este tiempo para ser, para hacer cosas que hacía tiempo tenía ganas de hacer y no lograba darles el tiempo ni el espacio.

Echo de menos las hipopresivas, no la practica en sí, sino el encuentro de las mujeres que practicamos juntas. Cada sesión tiene una personalidad propia generada por la presencia de las distintas mujeres que la forman. Mujeres jóvenes recién paridas, mujeres con niños de distintas edades y algunas, afortunadas, que ya son abuelas. En el silencio mágico de la apnea espiratoria, propio de la hipopresiva, se crea un vínculo entre nosotras, un espacio de serenidad, calma, enraizamiento y reencuentro con el propio cuerpo. Nos permite salir más conectadas a nosotras mismas, a la vida y por ende a las demás mujeres.

Así que viviendo la dualidad de un mundo que se ha parado por fuerza mayor e insiste en lanzarme ofertas de cursos, conferencias y propuestas online, incluso gratuitas, para que “aproveche” el tiempo. Decido plantarme ¡Qué diablos!, voy a tomarme un mate*, junto a mi pareja y mi hijo,mientras veo caer la lluvia sobre la hierba y huelo la tierra mojada. Dejo pasar el tiempo, quiero recordar la pausa del  Covid-19 como un tiempo que disfrutamos sencillamente por estar juntos.

*Mate: infusión típica Argentina

Lámina para intencionar color

Te propongo que aproveches estos días de lluvia para sembrar tus ideas en tierra húmeda y fértil. Haz una declaración de tus intenciones por escrito y píntala. Te dejo la lámina (descárgar pdf color) que hice ayer y que quizás te sirva o te inspire. Puedes crear la tuya propia o si te apetece tomas la que te ofrezco en blanco y negro y la re-escribes y coloreas (descargar pdf b/n). Te va a ir genial si eres de las que piensas que cuando el días es gris y lluvioso hace un día horrible, un día de perros y arrastras una sensación de pesar todo el día. Tal vez la próxima vez que vuelva a llover no te pillarán esos pensamiento y en su lugar brote en ti un sentir más enriquecedor.

En la imagen, te dejo unos espacios libres para que los completes con aquellas ideas, iniciativas y proyectos que desees ver brotar y florecer próximamente. Es un buen momento para sembrar pues la lluvia propicia su rápido crecimiento y la vida puja con fuerza en primavera. Riega cada uno de ellos y cuídalos todos los días, seguro que en verano degustarás sus frutos.

Con el deseo de que esta lluvia sea nutritiva para ti y para todos, un abrazo

Esther

¿Qué es un círculo de mujeres?

No supe que era un círculo de mujeres hasta que participe de la formación Mujer Consciente de Carmen Hernández Rosety. Entonces sentí que era un círculo de mujeres, y me di cuenta de que sin saberlo, ya había formado parte de algunos.

Uno de los primeros que recuerdo fue, hace ya algunos años, un encuentro precioso, organizado por Eulàlia Casas de Làlia Ioga. En aquel entonces nos reunimos sentadas en el suelo formado un círculo, celebrábamos el paso de una mujer-doncella a su nueva etapa vital de mujer-madre y el milagro de la llegada de una nueva vida al mundo.

Fue un bello ritual en el que flores y velas nos envolvieron en un ambiente íntimo, auténtico y sagrado. Allí se  paró el tiempo y disfrutamos la sensación de saber que una amiga había sido bendecida por la vida para llevar una criatura en su vientre.

Cada una de las mujeres ofreció a la mujer que iba a ser madre palabras hermosas, llenas de ternura, sabiduría bendiciones, y confianza que iban a acompañarla en ese camino hacia la maternidad y en el momento de dar a luz. Salí del encuentro sintiéndome profundamente agradecida por estar viva, por poder compartir, por sentir la magia que acontece cuando se unen las mujeres. Por recordar el deseo innato que hay en cada una de nosotras de cuidarnos mutuamente y de cuidar la vida en sí misma. Sentí, que aquel encuentro y aquellas palabras, nos habían nutrido a todas.

Algunos círculos se reunen para celebrar, otros para aprender a tejer, a cantar, para hablar de algún tema y un montón de cosas más. Bailamos, jugamos, meditamos, realizamos dinámicas, manualidades y otras actividades que nos invitan a, soltar, a relajarnos, a reír, a llorar, a conectar con nuestra espiritualidad y a desatar la creatividad que existe dentro de cada una de nosotras.

En realidad lo esencial en los círculos de mujeres no es lo que se hace en él, sino el cómo se hace. Son la intención, la sinceridad, la belleza y el amor, la manera en que se lleva a cabo lo que los distingue de cualquier otra reunión de mujeres.

El medio es el mensaje

Marshall McLuhan

Usamos el lenguaje del corazón: la sinceridad y  el afecto. Una forma de relacionarse que se va filtrando en nuestras vidas y expandiéndose fuera del círculo hacia nuestras familias, trabajo y ojalá el mundo entero, abriéndonos a una humanidad más amorosa, solidaria y centrada en el bienestar de todos los seres que habitan el planeta.

Los círculos de mujeres

siembran en el mundo una manera más humana

de comunicarse y de vivir.

Son espacios donde cada una de nosotras conecta con su interior, con el resto de mujeres, con el planeta tierra y el universo entero. Renace una sensación de pertenencia al mundo y un deseo del cuidado por la vida. Se crean unos lazos invisibles de amor, confianza, respeto y apoyo. Te sientes libre de participar sin miedo a ser juzgada. Y así aprendemos las unas de las experiencias de las otras, e incluso de nosotras mismas al poner voz a lo que nos ocurre. Y es que al contar lo que piensas te das cuenta de lo que te ocurre. Al escuchar, en silencio, en unas ocasiones te ves reflejada y en otras, descubres maneras distintas de ver y vivir una misma situación, ampliando tu mirada y transformando tu vida.

Para mí es una oportunidad maravillosa de compartir, sentirte viva, caminar hacia la plenitud y  crecer como ser humano.

Si te gusta lo que te he contado, busca tu círculo, alguno que trate sobre algo que te haga ilusión, ya sea sobre plantas medicinales, celebración de las estaciones, meditación, punto de cruz… Yo ofrezco círculos sobre el cuerpo de mujer en el que habitas, como se vive en él y como  cuidarlo.

Por más que te cuente no será suficiente. Si quieres saber de verdad lo que es un círculo de mujeres tendrás que vivirlo.

También puedes leer  El Millonésimo Círculo donde Jean Shinoda Bolen, una mujer llena de sabiduría, describe con detalle que son y como facilitar círculos de mujeres.

Hasta pronto.

Esther

Mi corazón, mi brújula…

Imagen de Esther De Solà

Hola, mi nombre es Esther, nací en cuerpo de mujer, y llevo 49 años viviendo en este hermoso planeta. Voy camino de la menopausia, el último sangrado, navegando por la vida en la segunda adolescencia, artravesando una tormenta de emociones en pos de quien soy realmente.

En mi camino están mi hijo de 11 años y un compañero de vida genial, a los que amo con locura.

Siempre he sentido un fuerte lazo de  unión con la naturaleza, me crié en Barcelona capital y durante mi infancia anhelaba vivir como los indios americanos en comunión con la naturaleza.

Rodeada de asfalto y como pez fuera del agua crecí en un lugar donde poco encajaba hasta que encontré en la adolescencia el Cau (agrupamiento escolta) donde los ideales altruistas, el cuidado por la vida y el salir a la montaña fueron para mí un chute de aire fresco.

Aun así me vi envuelta, como la mayoría de humanos, en las prisas de la sociedad patriarcal en la que vivimos. Y me esforcé, una y otra vez, en ser lo que yo pensé se esperaba de mí, y estudie, estudié y estudié y trabajé, trabajé y trabajé… en busca de una felicidad que descubrí, no hace mucho, que no está fuera en los logros, sino dentro de mí.

Cuarenta y nueve años dan para mucho. Estudié Ingeniería Técnica Industrial y Fisioterapia especialización en suelo pélvico femenino son mis títulos oficiales, con un montón de cursos que los apoyan. Poco a poco se filtraron en mí, otros estudios más sutiles como la Medicina Tradicional China y la Kinesiología… Trabajé como  terapeuta, y también como docente en la Universidad. Tuvieron cabida en esta vida un par de años de escultura en la escuela de artes y oficios dónde disfrute como una niña… la Canalización y el Chamanismo… y me dejo cosas que contar para no aburrirte con la titulitis…

De los 18 a los 28 la escalada deportiva fue durante una década mi gran pasión, a los 30 años empecé a montar a caballo durante casi otros 10 años de mi vida, y a los 40 empecé danza y sigo bailando y bailaré hasta que mi cuerpo me lo permita… ahora cerquita de los 50 he empezado Kung Fu… y porque no? Quien sabe a los 60…

Pero sigo siendo una buscadora, ¿buscadora de qué? Ni yo misma lo sabía pero no hace mucho lo descubrí, buscaba sentirme completa, en paz y armonía conmigo misma y con el mundo. Buscaba y busco, vivir en  plenitud.

Mi vida cambia de rumbo,

esta vez sigo a mi corazón,

aunque mi loca mente tenga pánico y diga lo contrario.

No quiero seguir viviendo a medias

Así que hoy, brújula en mano,  mi vida cambia de rumbo, esta vez sigo a mi corazón,  aunque mi loca mente tenga pánico y diga lo contrario, no quiero seguir viviendo a medias. Ya es hora de que la Esther científica, la auto-exigente… deje también espacio a la Esther creativa, a la escultora, a la bailarina, a la escaladora, a la amazona, a la soñadora, la divertida… y a todas las Estheres que soy porque si alguna de ellas se ahogan todas se ven arrastradas, se hunden y mueren…

Así que tras un año de formación como facilitadora de círculos de mujeres con Carmen Hernández en Mujer Consciente. Y a día de hoy acompañante en sus círculos y formándome como Mujer Guía, doy el paso y abro un círculo de mujeres donde te voy a contar sobre conocimientos y experiencias que he adquirido que pueden ayudarte a navegar por la vida con tu cuerpo de mujer. Te lo contaré desde un lugar más femenino, desde el sentir y el disfrutar… porque cada instante es valioso y hemos venido a este mundo a vivir y a gozar.

He creado para ti un círculo de mujeres

… en cuerpo de mujer….

Un espacio dónde crecer, compartir, cuidarte e inspirarte.

Un lugar donde reencontrar la mujer que eres.

Te espero…

Fechas:

  • 29 de febrero 2020
  • 28 de marzo 2020
  • 2 de mayo 2020
  • 30 de mayo 2020

Lugar: Arenys de Munt (en plena naturaleza)

Algunos de los temas que abordaremos serán: Mujer, naturaleza y vida.  El ciclo menstrual, hormonas y arquetipos. El Útero, fuente de vida. Reconexión con la naturaleza femenina. Suelo Pélvico, fortaleza, seguridad, flexibilidad. Mujer y Placer. Deseo y orgasmo. Climaterio y menopausia….

Si quieres saber más, llámame al 680 444 083

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