Hipopresivas en la playa – Arenys de Mar

…un suelo pélvico fuerte y flexible te proporciona, seguridad, calidad de vida y placer…

Como te decía a mí me encanta practicar las Hipopresivas pues me centran, y me enraízan en el aquí y ahora. Necesito de toda mi presencia para mantener cada uno de los ejercicios. Suelto todos mis pensamientos y listas de cosas que hacer de lo cotidiano, para dedicarme un tiempo a mí, a mi cuerpo.

De los pies a la cabeza, voy tomando conciencia de todo mi cuerpo, sintiéndolo y reordenándolo segmento a segmento, bien arraigada en el suelo y alargándome hacia el cielo. Abriendo los espacios entre mis vértebras, rehidratando los discos intervertebrales que se nutren de liquido para estar más acolchados, y evitar (y disminuir) lesiones y dolores por pinzamientos de las raíces nerviosas. Creciendo, y sintiéndome más firme, viva y despierta.

Una hermosa manera de cuidarte y conectarte con el aquí y el ahora,
soltar lo cotidiano y respirar la brisa del mar,
habitando tu cuerpo de mujer.

Hipopresivas en la Playa

La colocación de los brazos y las manos, delimita mi territorio, mi espacio, e implica una postura del pecho que comporta la apertura y expansión de mi corazón, que se abre dispuesto a entregar y a recibir.

En la playa, la mirada hacia el horizonte, relaja mi vista y mantiene mis cervicales en una curva natural, ligeramente alargada, mirando de frente a la vida, en una actitud de confianza, y fortaleza. Activando todo mi cuerpo en suave armonía, dándole un estímulo que normaliza el tono de mis músculos de sostén en una actividad que me tonifica recargándome de energía a través de una técnica que ahora por ahora es la mejor herramienta que tenemos para cuidar nuestro abdomen y nuestro suelo pélvico.

Hacerlo en la playa, en contacto con la arena y con la presencia del mar, nos reconecta con la hermosa naturaleza que nos rodea y con nuestra propia esencia salvaje que nos recuerda, que no somos criaturas enclenques, ni frágiles, sino que estamos diseñadas para vivir en la naturaleza y gozar de todo lo que nos rodea. Así, nos abrimos a disfrutar de lo que haya, el viento, el sol, el frio y el calor, y vivimos el clima estacional tal como es en cada momento del año.

Respiramos la brisa marina, acompañadas del sonido arrullador del mar, llenándonos de serenidad e inspiración y armonizando nuestro organismo a muchos niveles por tratarse del sonido del mar un sonido primigenio.

La fuerza del grupo nos envuelve, y juntas en sincronía, como si se tratara de una danza, enlazamos los ejercicios, uno tras otro, y después compartimos algunas risas, y con frecuencia acabamos, haga frío o calor, dándonos un baño en el turquesa mar mediterráneo de Arenys de Mar que casi siempre luce transparente y brillante.

¿No te parece una manera hermosa de cuidarse?

Si te animas, me encontrarás feliz dirigiendo las clases en la 3a playa – Playa del Cavaió, de Arenys de Mar, frente al Restaurante Portinyol.

  • Si deseas practicar en la playa ponte en contacto conmigo.

Esther 680 444 083

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